EL TAJINASTE


Sus hojas, muy alargadas y lineares, están dispuestas en una roseta basal y recubiertas con gran cantidad de pelos blancos que le dan una tonalidad pla- teada muy llamativa. Pero el mayor espectáculo lo da cuando, en su cuarto o quinto año de vida, si la climatología ha sido favorable, le crece una gigantesca inflorescencia cónica llena de flores rojas, de hasta 3 m de alto. Toda una explosión de belleza que convive con el retamar formando colonias dispersas, sobre todo en los roquedales de la base de la pared de la caldera de las Cañadas del Teide. Su floración, entre mayo y julio, es un verdadero espectáculo que merece la pena disfrutar. Una vez maduran las semillas, la planta muere y permanece el esqueleto seco durante muchos meses.

Fuente: El Teleférico